Carlo Mollino arquitecto y diseñador italiano nació en Turín el 6 de mayo de 1905.
Inicialmente estudió ingeniería antes de cambiarse a arquitectura, graduándose del Politécnico de Turín en 1931.
En 1950 desarrolló muebles con temas orgánicos, utilizando materiales como la madera contrachapada curvada y el vidrio de formas innovadora. Muchas piezas fueron únicas o producidas en ediciones limitadas.
Entre sus proyectos arquitectónicos significativos se encuentran:
El Auditorio RAI en Turín años 1950 a 1952.
La Cámara de Comercio de Turín y el Teatro Regio en Turín, terminado en 1973.
Fue profesor en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Turín de 1952 a 1970 en la materia :Composición y Decoración Arquitectónica
Sus obras forman parte de las colecciones de importantes museos de diseño como:
El Centro Pompidou en París, Victoria and Albert Museum en Londres y Brooklyn Museum en Nueva York.
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Diseñador Charles schneider
Charles Schneider nació en Chateau-Thierry, cerca de Paris, el 23 de Febrero de 1881. De pequeño se mudó con su familia a Nancy, el centro artístico de Francia, donde más tarde estudió en “L’Ecole des Beaux Arts”.
En 1909, los hermanos decidieron abrir su propia fábrica y comenzar su negocio, comprando una pequeña fábrica que funcionó hasta 1914, cuando los hermanos se unieron al ejército.
La fábrica reabre cuando termina la guerra en esos momentos, el gusto del público seguía siendo hacia el estilo Art Nouveau, y la fábrica producía sobre todo vidrios “cameo”, con diseños de flores, animales, y vidrios con suplementos de asas y burbujas.
En 1949 abrieron una nueva fábrica llamada “Schneider”. Se pueden encontrar vidrios firmados como (Charder,Leverre, Schneider o el caramelo de la bandera de Francia).
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Estilo biedermeier
El estilo Biedermeier fue un movimiento artístico y cultural que floreció en Europa Central, principalmente en Alemania y Austria, entre 1815 a 1848 (fin de las Guerras Napoleónicas y el Congreso de Viena).
Un personaje ficticio y satírico que simbolizaba la comodidad hogareña y el bienestar de la clase media.
Los interiores Biedermeier buscaban crear un ambiente acogedor y funcional.
Se valoraba la luz natural y el mobiliario se disponía para fomentar la conversación y las actividades familiares.
Se privilegiaron maderas claras y autóctonas como el nogal, el cerezo, el fresno, el abedul, el peral y el olmo. Se valoraba la veta natural de la madera, a menudo sin adornos adicionales, o con detalles en ébano o incrustaciones discretas.
Se hicieron populares los escritorios tipo "secretaire" para la escritura de cartas, y las mesas centrales se convirtieron en el punto de reunión familiar.