La firma Amphora fue fundada por Alfred Stellmacher, un líder experimentado en la producción de cerámica, fue el impulsor clave.
En 1892, tras 17 años de experiencia, animó a su hijo y a sus yernos a fundar una manufactura de porcelana. Esta empresa fue nombrada Riessner, Stellmacher y Kessel (RSt&K).
Desde finales de la década de 1890, la firma comenzó a marcar sus piezas con la palabra Amphora, y con el tiempo, este nombre se hizo sinónimo de la manufactura.
La fábrica de Amphora se estableció en Turn-Teplitz en República Checa, Sin embargo, esta misma industrialización convirtió a la región en un importante centro de producción cerámica a mediados del siglo XIX.
Lo que distinguió la producción de Amphora fue:
Una preocupación inigualable por el diseño fino y de alta calidad.
El uso innovador de Alfred Stellmacher de la "porcelana de marfil", un material mate amarillento que era maleable pero resistente a altas temperaturas.